- España fabricó alrededor de 1,7 millones de turismos en 2025: un 6% eran eléctricos puros y otro 7% híbridos enchufables.
- La cuota española dentro de toda la producción europea de coches enchufables cayó del 12% en 2021 al 7% en 2025, aunque debería recuperarse con los nuevos eléctricos urbanos.
España mantiene una posición industrial privilegiada en Europa, pero la transformación eléctrica de sus fábricas todavía avanza por detrás de su peso total. Un nuevo análisis del International Council on Clean Transportation sitúa al país como segundo mayor fabricante de turismos de la Unión Europea, con alrededor de 1,7 millones de unidades en 2025, pero solo un 13% correspondió a modelos enchufables.
Dentro de ese porcentaje, los eléctricos puros representaron aproximadamente un 6% de la producción española y los híbridos enchufables otro 7%. La media europea era bastante superior: los BEV y PHEV sumaban el 27% de los automóviles producidos en la UE durante 2025, después de haber representado apenas alrededor del 2% seis años antes.
El desajuste resulta todavía más visible al comparar España con Alemania. El primer fabricante de turismos de la UE produjo en 2025 aproximadamente un 30% de eléctricos puros y un 11% de híbridos enchufables. Francia también registró una proporción de BEV mucho mayor, con un 22% de su producción nacional, mientras España continuaba dependiendo de una gama más amplia de vehículos térmicos e híbridos no enchufables.
España llegó a concentrar aproximadamente un 12% de la producción europea de coches enchufables en 2021, pero esa cuota descendió gradualmente hasta el 7% en 2025. El dato no significa que las fábricas españolas hayan quedado necesariamente atrás en volumen total, sino que la electrificación de líneas y modelos ha avanzado con más rapidez en determinados centros industriales de otros países.
El propio ICCT espera un cambio importante durante 2026 con la familia de eléctricos urbanos del Grupo Volkswagen. Martorell debe fabricar el CUPRA Raval y Volkswagen ID. Polo, mientras la planta navarra asumirá Škoda Epiq y Volkswagen ID. Cross. Esa concentración convierte los próximos meses en una prueba clave para comprobar si España recupera peso dentro de la producción europea de eléctricos.
La relevancia supera las ventas de coches eléctricos dentro del mercado español. Fabricar modelos de gran volumen condiciona empleo, proveedores, inversión en baterías y capacidad exportadora durante la próxima década. España sigue ocupando una posición excepcional en producción automovilística; la cuestión industrial es si conseguirá conservarla cuando una proporción cada vez mayor de los vehículos europeos abandone el motor de combustión.







